AQUÍ HAY GENTE CON CLASE…

Una reflexión de Enrique Arnaldos Orts para ColumnaZero
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Una reflexión de Enrique Arnaldos Orts para ColumnaZero

…y clase de gente, como acostumbra a decir un amigo. Y es que, como ya sabíamos, en este nuestro país hay ciudadanos y ciudadanos. Mejor dicho, ciudadanos del montón y ciudadanos extraordinarios. Y no porque realmente lo sean (estoy convencido de que la cantidad de muchachitas españolas que podrían ejecutar con éxito las tareas de Cristina de Borbón y Grecia es directamente proporcional al número de marrones que se está comiendo su Excelencia el Presidente del Gobierno de España, es decir, importante) sino porque esto del abolengo y los tratamientos oficiales supone mearnos encima –con perdón-, y decirnos que está lloviendo.

A mí que me perdonen sus Excelencias, pero es que hay que tener empeño en tomar a la gente por tonta para decirnos que todos somos iguales ante la ley (aunque en un desliz diplomático la portavoz del CGPJ se equivocase al decir la verdad) mientras contemplamos el espectáculo de la imputación de la Infanta. Oigan, no se equivoquen, que aquí el único inviolable es Don Juan Carlos, y a parte de él, aquí todo hijo de vecino que robe, es un ladrón. No confundamos aforamiento con responsabilidad.

Y claro, este Circo del Sol judicial que se han montado sus Ilustrísimas, es eso, un circo. Poco serio y lleno de gente que no sabe muy bien cómo ha llegado hasta allí. Si ya es difícil de creer que no haya razón para la imputación de esta Señora cuando compartía la titularidad de una sociedad fraudulenta con el pieza de su marido -porque podría no saber nada al respecto-, que encima salgan a la luz conversaciones por mail en las que comentaban la jugada –eso sí, con mucha clase- y alguien tenga narices (sea la Fiscalía o  la Santísima Corte Celestial) de siquiera balbucear en contra de lo evidente, es para que le pinchen a uno y no le saquen sangre.

No se entiendan estos parrafitos como una rabieta de republicano que espera el error del contrario para dar un golpe, que no nos despisten, son los que dicen llamarse monárquicos los que tendrían que estar cabreados y no defendiendo lo indefendible, por mucho que los implicados sean “Excmos.” “Ilmos” o lo que les venga en gana. Nosotros los ciudadanos del montón, ni nos olvidamos, ni nos distraemos; y sobre todo, no confiamos  ni confiaremos en la gente que escribe con la mano lo que luego borra con el codo.

Enrique Arnaldos Orts

@EnriqueArnaldos

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