5 RAZONES PARA ODIAR EL BALONMANO

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Un artículo de Equipo ColumnaZero.

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El balonmano es ese deporte que nos anima los inviernos con mundiales y europeos, pero del que la mayoría de españoles pasamos olímpicamente durante el resto del año. Durante 15 días nos reunimos delante de la tele un par de veces para ver los partidos de la selección (eso sí, solo los importantes) y hablamos como expertos de golpes francos, siete metros y pasivos. Incluso nos decimos unos a otros que Julen Aginagalde está en forma, que los hermanos Entrerríos son unos míticos y que echamos de menos a Juanín García, Rolando Uríos y Jota Hombrados. Somos, lo que se dice, unos cuñados del balonmano.

Y todo esto sin haber visto ningún partido desde el año anterior. ¿Por qué? Un misterio digno de Cuarto Milenio. Cierto es que la liga española no es la más atractiva del mundo. Desde que desapareció el Atlético de Madrid, heredero del extinto Balonmano Ciudad Real, el Barcelona ha dominado la competición sin piedad. Los de Xavi Pascual (el del balonmano, ‘el bueno’, como le llaman algunos, no confundir con el del baloncesto) han ganado las últimas seis ediciones de la Liga Asobal y llevan sin perder un partido casi desde que al balonmano se jugaba como el fútbol, en césped y 11 contra 11 (sí, eso pasó).

Pero si el balonmano nos gusta tanto en competiciones de selecciones, ¿por qué no le damos una oportunidad para verlo el resto del año? En ColumnaZero te damos cinco razones por las que puedes seguir odiándolo y así, hacer la vista gorda.

  1. Es un deporte muy duro

En el balonmano se reparte mucha leña, cierto. Pero eso sí, nada de soltar guantazos ni de exagerar. Las faltas se hacen al pecho del oponente, nunca a la cara ni al cuello, y siempre de frente; al menos, esa es la teoría. El balonmano es un deporte muy duro, físico, de contacto, pero infinitamente noble.

  1. Hay que tener las muñecas de goma

¿Para qué vas a intentar jugar si tu muñeca no es igual que la de un jugador de balonmano? Cuando uno ve las roscas que hacen (girar el balón con efecto para evitar el portero) te das cuenta de que la anatomía te ha jugado una mala pasada.

  1. La resina

¿Alguna vez te has preguntado cómo son capaces de agarrar el balón sin que se les escape? A los que tienen las manos más grandes no les hace falta, pero todos los jugadores usan resina. Es una masa pegajosa que no puedes quitarte ni con agua caliente después de un partido, pero con la que se agarra el balón estupendamente. Nos gusta cómo huele y si eres portero sabes hasta cómo sabe. Sin ella, el balonmano no sería lo mismo.

  1. Los porteros están muy locos

Los porteros son una especie aparte. Las únicas personas del mundo que capaces de celebrar como locos el recibir un pelotazo. Ponen al servicio de su equipo y del espectáculo todo su cuerpo con tal de que el balón no entre en su portería. Y encima son capaces de meter goles. Realmente y viendo las imágenes, te das cuenta de por qué el mito de que los porteros de balonmano están locos está tan extendido.

  1. Al balonmano no va nadie

Es cierto. Tú no vas nunca. Ni siquiera sabes si hay equipo de balonmano en tu ciudad. Simplemente ves por la tele algún partido de la selección, siempre y cuando pueda cazar una medalla. Porque el balonmano no te gusta. Y porque tienes motivos para odiar el balonmano, ¿verdad?

Equipo ColumnaZero

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